Análisis
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La rendición de Breda,

de Diego de Velázquez

 

1634
Óleo sobre tela
307 x 367 cm
Museo del Prado de Madrid

 

La escena recoge el momento en que el genovés Ambrosio de Spínola, al mando de las tropas españolas, recibe de las manos de Justino de Nassau la llave de la ciudad de Breda (Holanda), recién conquistada por los tercios españoles en 1625. El suceso se enmarca en la llamada Guerra de los Ochenta Años, que enfrenta a los Países Bajos con la monarquía española y concluirá con la independencia de las provincias rebeldes.

 

El general español tiende un brazo amistoso al derrotado holandés, intentando evitar que éste se recline ante él. La escena transcurre en un clima de aparente calma, en el que sólo unos pocos fuegos lejanos y la presencia de picas (del lado holandés) y lanzas (del lado español) recuerdan la dureza del largo asedio sufrido por la ciudad de Breda. El cuadro se hace así eco de la magnanimidad con que los vencedores trataron al ejército holandés en el suceso real, por considerarlo un rival valeroso.