Análisis
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Baco y Ariadna, de Tiziano

 

1520-1523
Óleo sobre lienzo
176.5 x 191 cm
National Gallery de Londres

 

Entre las mejores obras de Tiziano llama la atención esta agitada escena en que Baco, dios del vino, descubre a Ariadna, recién abandonada por Teseo en la isla griega de Naxo. Incapaz de contenerse, Baco salta de su carro, tirado por dos guepardos, hacia el objeto de su repentino amor. Ella reacciona con evidente estupor, ignorando probablemente que Baco ha puesto ya en el cielo una constelación con su nombre, como primera prueba de su adoración. El cuadro no puede recoger el fin de esta historia: ambos se casarían y Ariadna sería siempre fiel a Baco, hasta la muerte de ella en la batalla de Argos.

 

Baco y Ariadna constituye un buen ejemplo de la brillantez compositiva de Tiziano, primer artista que hace un uso deliberado del color para reforzar la estructura del cuadro con independencia del dibujo. En esta tela vemos cómo, efectivamente, distintas agrupaciones de dominante azul, rojiza y verde se interpenetran para fortalecer la cohesión del conjunto.

 

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